jueves, 3 de mayo de 2007

ANALISIS SOCIO-CRITICO DE ES TARDE PARA EL HOMBRE


Una bulla tremenda: unos hablaban, otros murmuraban, otros escuchaban, otros callaban. Se cerró el ciclo. Todos prestaron atención y por un momento nos sumergimos en el inagotable mundo de las palabras. Ya de vuelta con las mismas cuatro paredes, con el mismo tablero blanco, con las mismas sillas, con las mismas puertas y ventanas entreabiertas y con el calor sofocante de siempre, dijo Lord Byron, con sus manos en el bolsillo, con su persistencia de triturar el suelo y con su cinturón de 30 marcadores: Es tarde para el hombre, es el libro que analizaremos para la próxima clase y ¡ojala! Que nos sean dos hojas sino cinco hojas y hasta diez hojas, pilas –dijo y como dicen muchos otros- ustedes van a ser futuros docentes.Después de una refrescante y sutil filtración de datos y cultura que proporciona la Universidad y tras haber pasado por media ciudad oculta y silenciosa en la que solo se escucha el desgaste del neumático con el pavimento aumentado por el bing bang del regatón y el vallenato moderno, donde solo se ve el humo y el polvo del apresurado y en la que se percibe cierta resignación cómoda y feliz, me encuentro en mi casa dispuesto a leer Es Tarde Para El Hombre. Transcurrieron unos días y por fin me la leí, y no describo más, porque dirán que voy a escribir una novela o algo parecido y lo que pretendo es analizar esta obra ensayista. Así que manos a la obra.William Ospina sin lugar a dudas recoge en esto seis ensayos (Los Románticos y el Futuro, Las Trampas del Progreso, El Canto de la Sirena, La Mirada de Hielo, El Naufragio de Metrópolis y Los Deberes de la América Latina) Recopilados en Es tarde para el hombre y concerniente a mi los tres primeros; la encrucijada y en el laberinto sin salida en que se encuentra el hombre. Desde las proximidades del siglo XIX Mark Twin nos habla: El hombre es un experimento que el tiempo nos dirá si fue un éxito o un fracaso. Se podría mirar, desde estas dos perspectivas fue un éxito en el sentido que cuestiona su mundo, se interroga sobre su existencia, pero fue un fracaso en la manera como se lo pregunta, resuelve y ofrece, pero que se esperaba si somos unos seres curiosos que no damos por sentado nuestros pensamientos y el derrotero es la búsqueda de la verdad, ¿Pero, cual verdad? La disfrazada por las convenciones sociales y culturales que enmarcan la ruta de la subsistencia y nos somete y utilizan como mercancías baratas para seguir justificando las llamadas verdades. Es en definitiva un círculo vicioso del cual no hay escapatoria, sino liberamos la mente de aquellas ataduras que describe presunciosamente Ospina: La publicidad, la técnica, el progreso discriminado, el consumo desesperado, la dependencia superflua causada por la moda y en últimas la negligencia y desamparo inmerso del ser humano.En este sentido como lo afirma Lukács, Es Tarde Para el Hombre, es la verdadera Literatura porque refleja la realidad, es decir, las objetivas circunstancias históricas y sociales anteriores a su representación artística. Cualquier obra verdadera salta por encima de estilos o temas para representar al lector una visión totalizadora de la realidad. Ospina cumple con su objetivo, nos muestra eficazmente la decadencia humana; el deterioro de las relaciones sociales, la desaparición abrumadora de los valores, la acción en cadena de la violencia, el desarraigo de las convicciones y la oportuna entrada de los modelos operantes que hablan mafiosamente al oído: haga esto y será feliz, vaya por allá y llegará al cielo, duérmase y no despierte jamás. La manipulación es su juego, es donde se defiende mejor, nosotros tenemos la culpa por hacer de su sueño: el poder económico y sobre el hombre una realidad. Ya es una costumbre, somos felices si utilizamos tal marca de ropa, si nos lavamos con tal jabón, si utilizamos tal crema adelgazante, y quién es su promotor, claro, la publicidad y quien es su baluarte el capitalismo y el neoliberalismo antropófago, y vaya a que nos quiten de las manos estas ilusiones farsas, se nos cae de inmediato el mundo fantasmagórico creado por nuestra fe irrisoria de aferrarnos a algo, así sea un objeto. Lo que me hace pensar entonces es que hemos perdido la pasión por realizar nuestras actividades, de afrontarlas con entusiasmo siguiendo su proceso, ya que ahora solo realizamos alguna tarea por realizarla y ya, por cumplir con una intención y eso sí que sea útil como afirma Ospina, y nos olvidamos del amor y las ganas que debe llevar ese proceso; a lo que dice el maestro José Asunción Silva refiriéndose al mal de siglo: - Eso es cuestión de régimen: camineDe mañanita; duerma largo, báñese;Beba bien; coma bien; cuídese mucho,¡Lo que usted tiene es hambre!Si, por supuesto, estamos vacíos, estancados, transformados en títeres sociales, en íres y venires de cuerpos sin alma y con un solo fin: ser olvidados.En alguna ocasión Sócrates pronuncio en retaliación a los sufistas que creían saber las verdades absolutas que reinaban su época. Y lo que exclamó fue lo siguiente “conócete a ti mismo” En esa frase tan sencilla, pero que alberga un sentido filosófico, antológico, sublime y realista del mundo se encuentran todas las respuestas inconclusas de la vida: quienes somos, cuál es nuestro horizonte, por qué sufrimos, por qué no somos humanos, pero además Ospina nos brinda la posibilidad a través de este libro de reflexionar sobre la relación del hombre con el mundo, lo que implica que se escribe para el público (contemporáneo) y, así mismo, con el objeto de incitar a quienes nos rodean a tomar postura ante lo que se tiene delante. La idea básica es, que no hay comunicación al margen del tiempo, las obras del espíritu se producen para ser consumidos en el mismo lugar y momento en que se producen. Lo primordial es servir a la comunidad y esto en resolutivo es lo que plante Sartre: una literatura comprometida.Es Tarde para el Hombre, quizás, pero aún con nuestros sueños y propósitos podemos dar soluciones audaces y este es el gran desafió del hombre exangüe: recuperar su identidad en épocas revueltos, recobrando así el tiempo perdido en sus ansias iracundas de autoridad, transformándose en un ente mediático y estadista, en el cual, únicamente hay cabida para la verificable, dejando a un lado; las pasiones, las cualidades, los sentimientos y la calidad humana, proyectando, directamente la imagen inocua y persuasiva de que las maquinas, la tecnología y la industria son el futuro de la felicidad y por ende de la capacidad de sobre vivencia de cada individuo. No den por hecho que nos coartan a través de los medios masivos de comunicación, a través de la publicidad, den por hecho que somos la raza humana, y como toda raza tiene memoria, tiene la habilidad de regenerarse y posar tras su paso una huella, para que el que venga atrás la reconstruya y diga: todavía vivo, todavía estoy aquí.No quiero irme sin decir una última observación: la industria y el progreso creciente y amoral no atentan incisivamente en la calidad de vida, sino que su uso indiscriminado nos droga y aleja de la realidad social, cultural, individual y familiar, pero como ese es el objetivo de la industria capitalista tenernos dominados para que no pensemos ya que una mente que piensa es una mente libre. Así que pongámonos las pilas porque las noches y los días cada vez son más cortos.

1 comentario:

CARLOS A. GAMBOA dijo...

Creo que debería seguir este ejemplo de escritura señor Hugo...